MSIa: Inusitada propuesta para engordar al monetarismo: planean crear más impuestos Inusitada propuesta para engordar al monetarismo: planean crear más impuestos ================================================================================ Ángel Palacios Zea on 24 September, 2009 04:09:00 Para cualquier contribuyente fiscal, sea chico o grande, resulta peor que ilógico que en épocas de contracción económica, se incrementen o se formen nuevos impuestos. Esto no es así para el equipo de burócratas mexicanos servidores de la alta finanza internacional, en particular para el secretario de Hacienda Agustín Cartens, que en la picardía popular no pasa de un individuo que piensa que alimentarse bien es cuidar cada día mejor de su anchurosa figura (dicen que es más fácil saltarlo que rodearlo). En medio del peor desastre económico que la nación enfrenta por ser uno de los países más devastados por la crisis económica global, (diez por ciento de caída del PIB en el primer semestre del año habla por si mismo) las autoridades respectivas dieron a conocer que existe un "hueco" en el presupuesto del gobierno federal de cerca de 300 mil millones de pesos y para llenarlo el ex-funcionario del Fondo Monetario Internacional (FMI) y ahora secretario de Hacienda, Agustín Carstens, propuso varias medidas que hasta el más monetarista de los economistas se sonrojaría solamente de verlas. Por ejemplo, el plan de Carstens propone un incremento a las tarifas energéticas para acumular 140 mil millones de pesos, una recaudación fiscal más eficiente para lograr 20 mil millones y cien mil millones de pesos vía endeudamiento. Además de un impuesto generalizado de 2 por ciento que se aplicará a bienes y servicios, incluyendo alimentos y medicinas. La Secretaría de Hacienda amontona tantos proyectos de impacto monetarista que parece un barril sin fondo. Las advertencias hechas durante mucho tiempo de que los multimillonarios recursos provenientes de los altos precios del petróleo se utilizaran inteligentemente y no en soportar el presupuesto federal y el gasto corriente, contaron con el desdén gubernamental y, ahora es evidente, fueron una fuente de abastecimiento de las grandes burbujas especulativas internacionales y de intereses del sistema bancario internacional. Carstens fue secundado por el exsecretario de Hacienda durante el sexenio del presidente Ernesto Zedillo Ponce de León, José Ángel Gurría, otro monetarista de hueso colorado, quien ahora despacha como secretario general de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo (OCDE), que afirmó, "Si es necesaria (la propuesta) porque están muy apretados. Hay que revisar los subsidios, y tratar de cerrarle la puerta a la evasión (de impuestos)". La lógica de Gurría es sorprendentemente malévola: "….México tiene una ley que le obliga a mantener en equilibrio su presupuesto y limita su déficit. Pero uno puede entender que ante las excepcionales circunstancias puede haber una desviación del objetivo. Sin embargo, cuidado con que el desvío se convierta en la regla…" (Excelsior, 31 de agosto del 2009). "Hubo digamos un mal diagnóstico respecto a la virulencia. Es como el Ébola: cuando uno sabe que tiene Ébola hay que cortar la pierna, porque amenaza todo el cuerpo. Lo que pasó aquí es que se subestimó la capacidad de transmisión de la crisis y la desconfianza". Hablando de virus, ahora entendemos que el virus de la influenza monetarista se incubó en la Secretaría de Hacienda -quizá ahí se combinó con la cepa porcina- que necesita mucho más que grandes dosis de tamiflu para recobrar sus funciones cerebrales en beneficio de los intereses de la nación. Habría que preguntarles a este par de empleados de los banqueros, si el déficit presupuestal en el que se piensa incurrir será dirigido a cumplir grandes objetivos nacionales. Si el endeudamiento que proponen será para cubrir los intereses de los banqueros nacionales vía Instituto Para el Ahorro Bancario (IPAB) o será, digamos, para resolver entre otras la grave crisis que se abate en el campo mexicano.