MSIa: Francis Fukuyama: el sin fin de la histeria Francis Fukuyama: el sin fin de la histeria ================================================================================ Ángel Palacios on 11 September, 2009 11:16:00 A pesar de su fracasada futurología, el norteamericano de origen japonés, Francis Fukuyama anda nuevamente haciendo cabriolas hegelianas en Iberoamérica. ¿Será que ya se le acabaron las estrellas al "Establishment" anglo-americano? Esta vez muy interesado en abanar las brasas de la Leyenda negra que atribuye los problemas políticos del continente al común origen cultural católico. Queriendo aparentar que se despojó de la capa neoconservadora, por lo que confiesa que votó por Barack Obama, Fukuyama concedió el pasado 20 de agosto una entrevista a la influyente revista peruana Caretas en la que comenta la naturaleza de los problemas políticos de Iberoamerica. "Es que hay algo heredado de los españoles: un alto grado de estratificación social... En mi último libro trato de las instituciones básicas: Estado, estado de derecho y democracia. Menciono que los malos hábitos en la democracia de América Latina en los últimos 20 años están relacionados con la herencia recibida de España". Interrogado sobre sí Hugo Chávez y el populismo se han aprovechado de la desigualdad que existe en América Latina contesta: "Hugo Chávez no es la causa de los problemas de la región, es un síntoma de profundos problemas sociales que no fueron abordados por los gobiernos anteriores de Venezuela". Es bueno recordar cuan retirada se encuentra esta afirmación de aquel famoso artículo escrito por el norteamericano el 6 de agosto del año 2006 en el periódico de la capital del vecino país del norte Washington Post titulado "La Historia contra él" en donde afirma que el "Chavismo no es el futuro de Latinoamérica, si acaso es el pasado". No nos ocuparíamos del venido a menos historiador que alguna vez fue el gurú de un importante grupo de ideólogos neoconservadores, si no fuera porque precisamente uno de los rasgos fundamentales de estos es la promoción del choque de civilizaciones y un atávico odio visceral hacia la cultura católica guiándose por la visión del recientemente fallecido Samuel Huntington. Cuando Fukuyama "predijo" hace 20 años la victoria de los Estados Unidos y el "Establishment" neoconservador sobre el resto de las naciones lo hizo bajo el signo del Destino Manifiesto. En realidad las elucubraciones de Fukuyama responden a las sobras (o reminiscencias) del ideario de una parte del conglomerado oligárquico norteamericano que dio vida al llamado Proyecto Democracia; éste orientó la política norteamericana hacia el hemisferio durante las ultimas dos décadas. La espina dorsal del proyecto -modificado de acuerdo a los vientos dominantes en Washington-, sostenía que la problemática de fondo de las naciones iberoamericanas se deriva de la alianza existente entre "la Cruz y la Espada" en la formación histórica del continente. Ello significa un ataque frontal al papel que jugaron dos instituciones, con sus matices, en la formación de los Estados nacionales republicanos e independientes: la Iglesia en el proceso de evangelización, y las Fuerzas Armadas. Pudiera ser que Fukuyama este representando una tendencia del Establishment para ignorar la confrontación cinematográfica alentada por el presidente venezolano Hugo Chávez, pero jugando a las de ganar, en una causa mayor que sería aniquilar las raíces cristianas de Iberoamérica. Así aquella casta se beneficiaría del avance del etnonacionalismo que impulsa la troika que forma el venezolano junto a los presidentes de Evo Morales de Bolivia y Rafael Correa. Lo cierto es que tras la promoción moderna del capitulo histórico de la Leyenda negra se encuentra la mano claramente perversa del Destino Manifiesto. Las versiones recalentadas de la Leyenda negra contra España no tiene nada que ver con lo que actualmente ésta significa para América Latina: el brazo ejecutor de las políticas de saqueo de los bancos británicos. Tiene que ver con toda una serie de creencias diseminadas por el poder angloholandés esclavista de la época, que pintaban a España como la peor maldad de los siglos XVI y XVII; y la Iglesia Católica como la protectora del saqueo y la destrucción de las culturas precolombinas. En su disputa histórica con España, la "pérfida albión" no tuvo empacho en pergeñar tamañas mentiras que la historia objetivamente se ha encargado de refutar.