¿Un orden mundial de tipo nuevo?
En noviembre de este año celebraremos en Alemania el vigésimo aniversario de la caída del muro de Berlín, con el cual se enterrara el orden mundial bipolar que imperó después de la II Guerra mundial. El "Proyecto para un nuevo siglo americano" terminó en el fiasco de Irak y con la quiebra de Lehman Brothers. El presidente Obama todavía sigue hablando del "liderato mundial estadounidense," pero la congregación de los verdaderos creyentes del "excepcionalismo estadounidense" está desapareciendo -no sólo en el exterior, sino también en casa. Estados Unidos es una potencia mundial, pero no "la potencia mundial."
¿Cómo sería un mundo multipolar? Al tratar de encontrar respuestas a esta pregunta, algunos conceptos estimulantes surgieron en la mesa redonda que organizó el 29 de abril el Instituto Frankfurt de Investigaciones para la Paz (PRIF) y la Asociación Leibniz. Esta mesa redonda tuvo por título "El orden mundial del siglo 21 -causas y consecuencias de los cambios de poder a escala mundial." En el podio estuvieron el profesor Harald Müller, director del PRIF; el profesor Detlef Nolte, subdirector del Instituto Leibniz de Estudios Regionales y Mundiales; y el profesor Helwig Schmidts-Glintzer, especialista en temas chinos y director de la renombrada Biblioteca Wolfenbüttel, de la que alguna vez Leibniz fuese bibliotecario principal.
Ninguno de los expositores presentó un "plan" de orden mundial multipolar, pero en el debate se presentaron varias ideas inspiradoras.
¿Un "six pack" de potencias mundiales?
El impulso natural para hacerse de una idea del orden mundial que está surgiendo es ver hacia el pasado. ¿No es acaso el "Concierto de Europa" del siglo XIX precisamente la referencia histórica apropiada para la situación política mundial actual? Bajo el régimen del "Concierto de Europa" hubo relativa estabilidad entre las cuatro potencias, primero, y luego las cinco potencias europeas: Gran Bretaña, Francia, Rusia, Austro-Hungría y Alemania. Tan hubo estabilidad que no hubo grandes guerras en Europa entre las Guerras napoleónicas (1814-1815) y la Primera Guerra Mundial.
Podemos, entonces, imaginar un "concierto mundial de potencias," en el que intervengan Estados Unidos, China, Rusia, India, Brasil y la Unión Europea? La selección de este "six pack" estaría más cercana al criterio de la concepción "realista" de potencia en las relaciones internacionales: la fortaleza económica y militar, sumada a una especie de "voluntad de poder político" para impulsar los intereses nacionales en las relaciones internacionales.
Sin embargo, hay varios problemas con el concepto del "Concierto global de las potencias":
° ¿Qué estados, de entre el G-20, tienen las cualidades para ocupar las primeras posiciones de la política mundial? Cada una de las potencias incluidas en el "six pack" tienen graves problemas endógenos -económicos, sociales y políticos.
° ¿Cuáles serán las consecuencias de la irrupción de un orden multipolar en las Naciones Unidas? ¿Qué estados integrarán El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas?
° Si no se reforma el CSNU ¿se convertirá el G-20 en un cuerpo internacional que trate no sólo los asuntos financiero-económicos, sino también los político-estratégicos?
° ¿Es la Unión Europea una "potencia mundial"? El profesor Müller señaló que la Unión Europea es "menos que la suma de sus partes." Pero, al mismo tiempo, la nueva cooperación regional combinada incluye a América Latina, el Sudeste Asiático o la región del golfo Pérsico, que tendrán un poder económico y político potencial que se aproximaría al de los que forman el "six pack."
° ¿Qué pasa con el esquema recientemente mencionado del G-2? Un tipo de condominio entre Estados Unidos y China que quedaría en la capa superior de la jerarquía de las potencias del mundo?
° ¿Es imaginable la reconsolidación de la cooperación transatlántica? ¿Evolucionaría la OTAN para convertirse en una "Liga de las Democracias" del mundo?
° ¿Cuál será la función del derecho y de las normas internacionales en un mundo multipolar?
Se trata de más que poder militar y PIB
Esas preguntas hicieron surgir otra pregunta elemental. ¿La concepción "realista" de poder, que define a la potencia como una combinación de capacidad militar y economía, más la "voluntad política de poder," es todavía la apropiada para un orden mundial multipolar estable y nuevo?
En la mesa redonda de Frankfurt parecía haber el consenso de que el orden global fundado en las nociones tradicionales de potencia y jerarquía de las potencias sería una suposición dudosa. Un orden "newtoniano" de multipolaridad así no se correspondería a la diversidad paradójica ni a la conectividad de dimensiones múltiples del mundo globalizado moderno. Un orden semejante sería demasiado rígido e inflexible, y por ello carecería de la cualidad crucial de la resistencia a la tensión.
No se deben confundir las conexiones de dimensiones y de relaciones múltiples del mundo globalizado con la noción superficial de la globalización como niveles, conformidad o gleichschaltung. Esto significa, en lugar de esto, que el peso y la influencia de un estado en el orden internacional lo determinan capacidades nacionales múltiples -independientes de la fortaleza militar y del PIB.
El empleo del término "potencia suave" quizá no parezca heroico. Pero "potencia suave" -el espectro completo político, económico, de información, de medidas culturales, de ayuda para el progreso y el trabajo de las organizaciones no gubernamentales (con respaldo del gobierno)- es muy efectivo al dotar de capacidad en política exterior y de seguridad. Pero no hay que dejar de decir que la "potencia suave," aunque se le de el uso más brillante, un puede sustituir la capacidad militar esencial.
El estratega estadounidense Joseph Nye acuño en los años ochentas el término "potencia suave." Para Nye, la "potencia suave" representa un espectro de opciones políticas no militares, que, sin embargo, se ancla en la superioridad militar-estratégica y financiera estadounidense. Nye defiende desde 2007 la política de la "potencia suave" para la política exterior estadounidense luego de Bush. El método de la "potencia suave", adoptado por el gobierno de Obama, se elaboró para conservar la "preponderancia estadounidense" en el mundo. El concepto de Nye para el orden mundial post unipolar es: Unos Estados Unidos preponderantes "equilibrarían" el "concierto" del segundo nivel de las potencia, como China, Rusia, India, Brasil y la Unión Europea; este equilibrio permitiría que estas potencias "equilibrasen" a las del tercer o cuarto nivel.
Un nuevo tipo de orden mundial: de dimensiones y de relaciones múltiples
Me parece que el concepto de "potencia suave" es necesario y útil, pero también sumamente limitado cuando se dirige a problemas de la arquitectura mundial multipolar. En la mesa redonda de Fanfurt, un alto funcionario del Ministerio de Relaciones exteriores de Alemania hizo una observación por demás interesante: ¿Realmente tenemos que crear "un orden global"? ¿No tendría más sentido crear un "orden" de dimensiones múltiples o una arquitectura de "órdenes"? El peso y la influencia de los Estados es cada día más diverso en diferentes campos políticos, observó. Los estados tienen capacidades militares, políticas, económicas, financieras, técnicas, científicas, culturales, ambientales y normativas, por mencionar unas pocas, muy diversas.
Esas capacidades diversas significan relaciones complejas y múltiples entre los actores de la política mundial.
En términos más simples: el peso y la influencia de los estados la determina un complejo múltiple o capacidades diferentes. Las relaciones entre los estados habrán de variar en diferentes campos. Esas capacidades múltiples y sus correspondientes relaciones generan un "orden" complejo, de dimensiones múltiples y de relaciones igualmente múltiples o una "arquitectura" a escala mundial no estática.
El profesor Schmidt-Glintzer lo dijo de esta forma: Si tenemos un "concierto" multipolar nuevo de las principales potencias del mundo, ¿por qué crear el concepto de que se trata de una "banda de metales" -sólo de trompetas y tambores? Por qué no pensar en una "orquesta" o en una "orquesta de cámara" de las primeras potencias, donde haya también cuerdas e instrumentos de aliento madera. Inclusive los países del tercer nivel en la jerarquía de las potencias, que también poseen capacidades especializadas y sumamente modernas, pueden tener una función de suma importancia en los asuntos grandes de la política mundial. Para crear el concepto del orden mundial del siglo XXI se necesita "fantasía" y "pensamiento no convencional," en particular "pensar lo que parece impensable," dijo Schmidt-Glintzer.
¿Es una proposición "realista" el concepto de un orden mundial multipolar de dimensiones y de relaciones múltiples y semi fluido? No en los términos de la comprensión "realista" o "neo realista" de las relaciones internacionales. En cuanto a este último procedimiento, el "concierto mundial de las potencias," inspirado en el "Concierto de Europa" y sus mecanismos de equilibrio del poder, sería un modelo. Sin embargo, hay otro procedimiento. La tan satanizada Unión Europea.
Me parece que la Unión Europea puede ofrecer cierta dirección al orden mundial del siglo XXI. La Unión Europea no es un "súper Estado," sino una confederación de estados con mecanismos de cooperación/integración interna complejos. El trabajo interno de la Unión Europea se ha alterado muchas veces desde el Tratado de Roma de 1957 -y muchas veces ha sido lento y embarazoso. Pero en todos eso años, los mecanismos de cooperación/integración nunca se hicieron "verticales" -en el sentido del dominio de una potencia hegemónica o del "directorado" hegemónico de las potencias. A pesar de esto, no a causa de esto, la Unión Europea ha madurado y se ha expandido.
La Unión Europea, en este sentido, resulta ser una proposición "realista" y viable. Es obvio que la Unión Europea no es el "modelo" del orden que está apareciendo, ni siquiera quizá para la cooperación/integración regional, por ejemplo, de América Latina, el sudeste de Asia o la región del golfo Pérsico. Sin embargo, la Unión Europea -con sus méritos y sus lados oscuros- nos ofrece una orientación útil.
Al final un punto esencial. Sin importar la forma que habrá de tomar el orden mundial del siglo XXI, los estados seguirán siendo sus elementos constituyentes más importantes. Los Estados nacionales seguirán siendo los principales actores de la política del siglo XXI. La idea tradicional de la soberanía "incondicional" se está transformando, pero la condición de estado perdurará. En la mesa redonda del PRIF, el profesor Müller hizo una poderosa refutación de la teorías post modernas del "estado moribundo" -erosionado internamente por actores privados ("el estado fracasado"), superado por los actores privados transnacionales o absorbido por las estructuras supranacionales no estatales. El estado, dijo seguirá siendo el ancla del orden mundial del siglo XXI. Y el orden mundial tendrá que reflejarla interacción de muchas dimensiones y relaciones múltiples entre los Estados.



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