El debate Kissinger-Steinmeier - "El nuevo orden mundial y las relaciones trasatlánticas"
El "nuevo realismo" de la política exterior de los Estados Unidos que está naciendo no es producto de cambios de mentalidad, sino, más bien, un dictado de la combinación de la crisis político-estratégica y de la crisis económico-financiera de los Estados Unidos. Este "realismo," entonces, no es tanto una elección voluntaria como manifestación del poder normativo de los hechos del mundo de la política.
No obstante esto, el contenido político del "nuevo realismo" que está apareciendo en la política exterior estadounidense es todavía materia de debate dentro del Establishment de Estados Unidos. Pero este debate se está extendiendo al resto del mundo, en especial a los principales rivales estratégicos y económicos de Estados Unidos, quienes ya no se contentan con esperar pacientemente a ver que habrán de ofrecerles los estadounidenses. Los principales contrincantes de Estados Unidos -aliados o no- tienen cierto núcleo de conceptos políticos que han elaborado al darle nueva forma a la política internacional y al sistema económico -y los están llevando a los mismos Estados Unidos.
Es posible que Alemania haga también ciertas contribuciones a estos cambios de la política exterior estadounidense, no sólo en lo que toca a las relaciones trasatlánticas, sino a problemas internacionales mucho más extensos. En comparación con Rusia, China, o India, Alemania es una "potencia intermedia," no sólo en términos económicos y políticos, sino, mucho más importante, en términos geopolíticos. Una potencia intermedia existe sometida a dependencias grandes, múltiples y de muchas direcciones, que, sin embargo de ello, al mismo tiempo constituyen interdependencia. En las relaciones internacionales, una potencia intermedia (en comparación con potencias más débiles) no sufre a secas el acoso de una interdependencia "negativa" que restringe su libertad de actuar, sino que dichos límites pueden ser también un apoyo "positivo" corrector en las relaciones internacionales.
Si Alemania desea contribuir constructivamente al surgimiento del nuevo "realismo" de Estados Unidos, tendrá que estar alerta a lo que estos quieran pagar por ver la "mano alemana." Es posible emplear la influencia de Berlín y su capacidad moderadora en la política internacional para evitar que se pierda más de su dañada condición de potencia mundial. En esencia, el "realismo" de esta crisis estadounidense es de lo perdido lo que aparezca.
El "plan" de Steinmeier…
El pasado 4 de julio se inauguró en Berlín, cerca de la Puerta de Brandenburgo, el nuevo edificio de la Embajada de Estados Unidos. Se contó con la presencia del ex presidente George Bush y de Henry Kissinger. Ese mismo día, el Frankfurter Allgemeine Zeitung y la Federación de la Industria Alemana (BDI) realizaron una conferencia sobre relaciones trasatlánticas, en la que el ministro de Relaciones Exteriores alemán, Frank-Walter Steinmmeier y Henry Kissinger pronunciaron los discursos principales. El discurso de Kissinger no está disponible al público, pero luego de la conferencia, el FAZ organizó un debate entre Steinmeier y Kissinger, cuyo texto publicó el 6 de julio.
El discurso del 4 de julio de Steinmeier tiene el título programático de "El nuevo orden y las relaciones trasatlánticas." El mensaje de Steinmeier fue que Alemania tenía ciertas ideas acabadas para el "nuevo programa trasatlántico del siglo 21." Steinmeier dejó bien claro que este "programa" lo había trazado con la ayuda de otros, en particular Rusia. Steinmeier pasó en Rusia casi una semana a mediados de mayo y, luego, en junio, el nuevo presidente ruso, Medvedev estuvo en Berlín. Pensar en "bloques", "contención" y "número de tanques y cohetes" ya es "obsoleto", dijo Steinmeier, y presentó el objetivo estratégico de crear un "espacio seguro conjunto de Vladivostok a Vancouver." En términos que no dejan lugar para la interpretación dijo: "Estoy convencido: el deseo de re-consolidar Occidente sin el resto del mundo terminará en un mundo sin Occidente."
Existe un pensamiento similar de Rusia y Alemania en el tema de si el "G-8 representa adecuadamente la multipolaridad." La respuesta es que se debe incluir a China, India y otras potencias emergentes en calidad "co-formadores" del nuevo orden mundial multipolar. Steinmeier agregó que en la construcción del "nuevo orden mundial," el mundo puede aprender de los errores desastrosos cometidos por las potencias europeas, y Alemania en particular, en la primera mitad del siglo 20. "Con China e India ante nuestros ojos, tendremos que ser mucho más inteligentes en la esfera internacional que lo que fueron unos pocos en Europa en tiempos pasados.
En todos estos temas observa, dijo Steinmeier, "signos esperanzadores a ambos lados del Atlántico… para el establecimiento de un nuevo y vigoroso plan trasatlántico… El año que viene puede ser un 'año de oportunidades' -si se actúa con sagacidad y con una visión de largo alcance." Nótese el tono de amonestación.
… Y Kissinger
El debate sostenido por Kissinger y Steinmeier, organizado por el Frankfurter Allgemeine Zeitung, publicado con el encabezado de "El mundo se aproxima a un nuevo orden," es todavía más interesante. En él Steinmeier reafirmó todo lo que había dicho en su discurso. Pero concentrémonos en lo que dijo Kissinger, quen se había reunido con el presidente ruso Medvedev el 17 de junio.
"Por todos los medios se deben explorar las posibilidades de una cooperación más estrecha con Rusia," dijo Kissinger. "En Estados Unidos he respaldado la propuesta de tener en cuenta seriamente la propuesta rusa de instalar una defensa contra proyectiles en Azerbaiyán… Una defensa contra proyectiles en el Sur de Rusia o en Azerbaiyán tendría sentido -política y estratégicamente." Interrogado sobre su parecer sobre la incorporación de Ucrania a la OTAN, Kissinger respondió que este es "con mucho el tema más candente en Rusia," él, por su parte, preferiría "vínculos más estrechos" de Ucrania con la Unión Europea y Estados Unidos, "sin dañar en lo fundamental nuestras relaciones con Rusia"…
Con respecto a Irán, Kissinger dijo que el problema atómico se tiene que "integrar a un análisis más amplio del papel de Irán" y a "un programa general político para Irán." Sobre cuándo el programa atómico iraní llegara a un "punto de no retorno," él está seguro de que antes de llegar a ese momento, Rusia hará un "esfuerzo amplio para resolver el problema." Él está a favor de que Estados Unidos sostenga conversaciones directas con Irán en "cierto momento," y está, dijo, "convencido" de que esas negociaciones tendrán lugar. Aconsejó que "nadie converse en forma abstracta sobre el empleo de la fuerza militar contra Irán," porque se debe comprender antes que "no se puede dominar la región sin provocar un conflicto militar."
Kissinger dijo al respecto de Irak que "podría imaginar los siguientes acontecimientos: habrá una conferencia de los ministros de Relaciones Exteriores de todos los países vecinos de Irak al lado de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas; Siria e Irán participarán en las negociaciones… Esta conferencia se podrá activar en breve y funcionaría como la Conferencia de Seguridad y Cooperación Europea (CSCE)… Se puede llegar a una solución política para Irak en la primera parte del periodo de gobierno del nuevo presidente estadounidense… Esto permitiría inclusive el retiro de una parte de las tropas estadounidenses (sic). No soy tan pesimista en lo que se refiere a la solución política del problema de Irak."
Sobre la situación del Medio Oriente, Kissinger dijo que, considerando el derecho a la existencia de Israel ya es aceptado, las negociaciones con Hamas e Hisbolah son posibles y no debería haber oposición de los Estados Unidos.
A primera vista sorprendente, el otro tema principal que abordó Kissinger fue el de la urgente necesidad del desarme atómico. Dijo que la contención con armas atómicas había funcionado en la Guerra Fría bipolar, "pero cuando tenemos entre 10 y 15 países (con armas atómicas) disputando no sólo con nosotros sino también entre ellos, la contención no funciona… Estoy convencido de que tenemos que abordar con firmeza el problema del desarme (atómico). No puede ser que la no proliferación signifique los estados que se están armando (con armamento atómico) exijan que los estados sin armamento atómico se desarmen."
Kissinger se refirió a la declaración "Hacia un mundo sin armamento atómico" de él, George Shultz, William Perry y Sam Nunn. Una combinación extravagante de personalidades que piden el desarme atómico radical del mundo.
Esta declaración de un "mundo sin armamento atómico" suena muy razonable y hasta parecería una "concesión" mayor, pero tiene un motivo estratégico nefasto: Menos armamento atómico (bienvenido como lo que es) significa crecimiento del poderío militar "convencional". Y en lo que toca a armada y fuerza aérea "convencionales," Estados Unidos estarán a la cabeza por muchas décadas en adelante.
Para resumir el mensaje de Kissinger: con el siguiente presidente de los Estados Unidos la política exterior de este país tendrá un enfoque más "realista"; pero en esencia Estados Unidos sólo cederá en lo que es irremediablemente equivocado -especialmente por los "errores" de George W. Bush, como dijo Kissinger. Esperar más del Establishment estadounidense, inclusive si se tratase de los intereses largo plazo de Estados Unidos, sería un pensamiento bien intencionado que pecaría de ingenuidad. El 4 de julio en Berlín pudimos ver algo de los dos planes que formarán el "nuevo orden mundial" Un trabajo difícil de verdad el de encontrar un compromiso sostenible entre esos "planes."



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