Los protagonistas de la relación Alemania-Rusia
16 estados federales forman la nación alemana- El más grande de ellos es Baviera. De los 82 millones de alemanes, 12.500.000 son bávaros. Que Baviera es fundamentalmente un estado católico y conservador es algo perfectamente conocido, sin embargo, Baviera posee también una fuerte tradición pragmática liberal en su política económica resultado de la mezcla de la retórica de la "libre empresa" y el "estatismo" y cuya consecuencia más destacada es la transformación de un estado de economía principalmente rural en uno dominado por las industrias con la técnica más moderna al lado de los centros más destacados de investigación científica. Antes de la segunda reunificación alemana en 1990 -la primera fue en 1871 con Bismarck- se decía que Munich era la capital secreta de Alemania y Bonn era la capital oficial. Es interesante que los servicios de información extranjera de Alemania, el BND, hasta la fecha tengan sus cuarteles generales en Munich, aunque se trasladarán a Berlín en el 2011.
Desde mediados de los años cincuentas, Baviera es gobernado por la Unión Social Cristiana (CSU), el partido hermano de la Unión Demócrata Cristiana (CDU) a escala federal. La gran coalición que gobierna actualmente a las órdenes de la canciller Ángela Merkel está formada por tres partidos, CDU, CSU y los socialdemócratas (SPD), no obstante lo cual el CDU y el CSU han formado una fracción parlamentaria en el Bundestag.
El CSU ha sido dominado por dos grandes políticos, Franz-Josef Strauss, quien murió en 1988, y Edmund Stoiber, su sucesor, quien ha sido gobernador del estado bávaro desde 1993.
El 30 de septiembre de 2007, Stoiber renunciará a la gubernatura estatal bávara. En las semanas que le restan a su periodo, Stoiber ha realizado varios viajes de despedida tanto en Alemania como en el extranjero. El más destacado de estos últimos lo realizó el 5 de julio a Moscú, donde se reunió con el Presidente ruso, Vladimir Putin, en el Kremlin. No fue una gran sorpresa que Stoiber viajara acompañado de una enorme comitiva de hombres de negocios bávaros. Después de todo el comercio y las inversiones entre Rusia y Baviera son muy intensos. Lo que fue de verdad notable es que Stoiber fue recibido con honores militares en el Kremlin, inclusive si uno toma en cuenta que Putin estuvo en Munich apenas en octubre de 2006 y en febrero de 2007.
Aún más sorprendente es lo que Stoiber dijo en Moscú luego de su reunión con Putin. Antes de que abordemos el extraordinario contenido de esta declaración, es preciso que hagamos algunas observaciones sobre las circunstancias que la rodean.
¿Por qué Stoiber no fue tan osado en su visita a la Casa Blanca? La razón más evidente es que George W. Bush es el primer obstáculo por el que Stoiber no se convirtió en canciller de Alemania en 2002. Todo político competente sabía en ese entonces que los Estados Unidos invadirían Irak. Y la vasta mayoría de los alemanes y la clase política alemana se oponían férreamente a la guerra que se preparaba.
El entonces canciller alemán, Gerhard Schröder, entendió el sentimiento alemán y se opuso a la guerra en su campaña electoral, pero no dejó de brindar una discreta ayuda militar indirecta a los estadounidenses. Stoiber se opuso también con firmeza a la guerra en Irak, pero su oposición moderada en términos diplomáticos no se equiparó a la retórica contra la guerra de Schröder. Stoiber ganó votos para la coalición CDU/CSU, pero Schröder ganó las elecciones parlamentarias.
Como en otros casos similares de políticos europeos tradicionalmente adictos a los Estados Unidos que criticaron esta política de guerra, Stoiber despertó la furia de la Casa Blanca de George Bush luego de 2002. El gobierno de Bush respaldó luego a Angela Merker en el papel de líder de la oposición, con la esperanza de que sustituyera pronto al canciller. Así fue, pues en septiembre de 2005, Schröder tuvo que convocar a elecciones nacionales, las cuales se convirtieron en un atolladero. Se tuvo que formar un gobierno de Gran Coalición, en el que Stoiber se convirtió en el "súper ministro de economía", donde se incluyen infraestructura e investigación.
Entonces, repentinamente, Stoiber anunció que no formaría parte del gobierno federal y que permanecería en su calidad de Gobernador del Estado Bávaro. Sirios y troyanos quedaron atónitos. Jamás se supieron las causas que hicieron que Stoiber se retirara súbitamente de Berlín. Pero había algo que bien pudiera señalar lo que lo había provocado. El 31 de octubre, un día antes del sorpresivo anuncio de Stoiber, el periódico muniqués AZ publicó un extraño artículo con el título de Nubes escuras sobre el padre de Stoiber. El artículo de AZ se refería a un misterioso "documento," que refería que el padre de Stoiber había estado involucrado en actividades delictuosas a finales de los años cuarentas. Supuestamente el padre de Stoiber ayudó a un delincuente, que ofrecía un tesoro de oro proveniente de la Italia fascista, quitándole de en medio a un "oficial estadounidense" que buscaba dicho tesoro. El artículo de AZ sostenía que el padre de Stoiber fue detenido y acusado, pero que no fue condenado.
Cierto o falso, la oportunidad de la "revelación" de AZ y la repentina retirada de Stoiber de los asuntos berlineses todavía causan perplejidad. Es un hecho indiscutible que los "expedientes" del servicio de espionaje estadounidense (inglés, francés o ruso) sobre quién hizo qué en el periodo nazi y en la post-guerra han ejercido una influencia notable en la conformación de la política alemana de la post-guerra.
Su figura política quedó dañada desde su retirada de Berlín. En la primavera de 2007 se produjo un motín en el seno de su propio partido, el CSU, que terminaría con el anuncio de la renuncia de Stoiber a la gubernatura de Baviera en septiembre, luego de 14 años de gobierno.
Si Stoiber fue de verdad "castigado" por el gobierno de Bush por no respaldar la guerra de Irak, los que lo están castigando se encuentran en verdaderos problemas. La popularidad de Bush se ha derrumbado por completo, y ya es un político sin influencia por estar a punto de terminar su período. Desde 2002, la posición estratégica de los Estados Unidos bajo la dirección de Bush ha declinado espectacularmente, en tanto que la de rusos y chinos se ha fortalecido.
Cuando en 10 de febrero de este año Putin atacó con virulencia el hegemonismo y el unilateralismo estadounidense en la Conferencia de Seguridad de Munich, Edmund Stoiber permaneció perfectamente relajado y tranquilo. Parecía que la actitud de Stoiber (y del gobierno de Merkel) era que Putin había dicho sencillamente lo que la mayoría de los europeos estaba pensando. Cinco meses después en Moscú, Stoiber fue más explícito; al lado de Putin dijo:
"Quiero expresar, en particular, mi gratitud con el Presidente (Putin) por comunicarme en detalle la conversación que sostuvo con el presidente George W. Bush sobre la defensa con proyectiles. También quiero recalcar que el presidente Putin señala que hay ahora dos opciones. La primera es un sistema de defensa de proyectiles para contrarrestar amenazas potenciales provenientes de Irán, ejecutado como han planeado los estadounidenses, que tendría sus bases en Polonia y la República Checa. Esta opción, claro, llevará a un endurecimiento todavía mayor de las posiciones que entran en juego. Y quizá, tengo que ser cauteloso en este respecto, se complicarían las relaciones de los Estados Unidos con Rusia, de Rusia con la OTAN. Sin embargo, la segunda opción nos permitiría hacerlo juntos. Unidos, bajo el liderato de Rusia y el consejo de la OTAN y con dos centros de intercambio de información en Moscú y en Bruselas. La segunda opción se desprende del plan de instalar, además de la ya existente en Gabala (Azerbaiyán) otra estación de radar en el sur de Rusia.
"Creo que la posición de Alemania y la del gobierno Alemán o, en todo caso, la de mi gobierno y la de mi partido, es muy clara. Estamos a favor de la segunda opción. Estamos a favor de la cooperación estrecha para proteger a Europa entera, no sólo partes de ella, además de que con esta opción se construirán vínculos más estrechos entre Rusia, los Estados Unidos y la OTAN. Tenemos que decir con toda claridad que el gobierno federal alemán está a favor de la segunda opción -es decir, con la cooperación (para defender de proyectiles a Europa) entre las partes involucradas- desde el principio. No queremos que los Estados Unidos actúen por su cuenta, a favor de los intereses de los Estados Unidos, y que puedan causar problemas a Europa. Esta es nuestra meta."
Lo que Stoiber dijo en Moscú, dejando a un lado la moderación diplomática, es la posición del gobierno alemán respecto a los planes para la instalación de la defensa de proyectiles en Europa. Pero el gobierno de Merkel no podía decirlo en los términos tan explícitos y fuertes que empleó Stoiber, quien luego señaló:
"He visto la historia transcurrir ante mis ojos -y le dije al presidente que la primera vez que vine al Kremlin fue hace 20 años y los tiempos eran diferentes. Es algo excelente y positivo que las relaciones germano-rusas hayan cambiado tan radicalmente en estos 20 años. Pero también quisiera exponer mi visión a largo plazo. Rusia es un socio necesario para Europa y Alemania. Y por ello el futuro exige que pongamos a punto no sólo un acuerdo de sociedad y cooperación Rusia-Unión Europea, sino que establezcamos una zona de libre comercio entre Rusia y la Unión Europea. Tenemos que permitir que nuestras economías se entrelacen más estrechamente.
"Luego de China y del Japón, Rusia es el poseedor de reservas de oro y de divisas más grande del mundo. Y me interesa en particular que Rusia invierta en primer término en Baviera, en Alemania, en Europa, y como tercera o cuarta opción, en Asia. Creo que el Presidente Ruso es un buen socio para nosotros, alguien que clara y consistentemente ha puesto en primer lugar los planes hacia Europa. Debemos aceptar esas oportunidades. Siempre los hemos hecho en las relaciones entre Baviera y Moscú, y por ello sirvieron para darle ímpetus al desarrollo de las relaciones ruso-germanas en general. Las relaciones ruso-germanas deben actuar claramente y sin ambigüedad ninguna como un complemento a gran escala de nuestros vínculos transatlánticos con Estados Unidos."
El llamado de Stoiber para entrelazar las economías rusa y germano-europeas y para que Rusia invierta más en Alemania y la Unión Europea es de importancia particular. Es el rechazo abierto al último complot del gobierno de Bush y de sus aliados en Europa: la campaña política contra la inversión en las economías occidentales de los "Fondos de Riqueza Soberanos" -los de China y Rusia-. El subsecretario de Hacienda de los Estados Unidos, Clary Lawery, dio un discurso en Washington el 21 de junio en el que advirtió que los "fondos de riqueza soberanos" carecían de "transparencia", podían ser producto de la "corrupción" y que quizá "desestabilizarían los mercados financieros."
Una semana después, el 28 de junio, el gobernador del estado alemán de Hesse, Roland Koch, publicó un largo artículo en el Frankfurter Allgemeine Zeitung, titulado Nuevas tareas para la economía de mercado. Cuando los políticos alemanes que se atrevían a criticar los Estados Unidos se convertían en persona non grata en la Casa Blanca, Koch, sub presidente del CDU conocido por sus íntimas relaciones con Washington, era recibido por el mismo presidente estadounidense. Su artículo en el FAZ sigue los pasos del discurso de Lawery. Koch dice que las inversiones rusas y chinas son una amenaza para las economías de libre mercado de Occidente, pero que aún es tiempo de que los Estados Unidos y Europa unan sus fuerzas contra esa amenaza.
Koch escribió: "China y Rusia juntas tienen ahora superávit comerciales que invertirán en el extranjero, y que les permitirán adquirir a precios de mercado todas las corporaciones del índice DAX de Alemania en cosa de un año. El banco central de China tiene en su haber el manejo de 1.2 billones de dólares y acaba de comprar el 10 por ciento de la firma de inversiones Blackstone. La consideración que está haciendo Rusia de invertir con una de sus empresas estatales en las firmas de telecomunicaciones y de energía (alemanas) muestra que este problema ya nos teórico. Rusia en particular nos enseñará que son en realidad las empresas estatales y el capitalismo estatal a las órdenes del Kremlin."
Demasiadas palabras para alguien que junto con otros neoliberales ha llorado por la falta de inversiones extranjeras en Alemania y que pide más "reformas" sociales y económicas para atraer dichas inversiones. Esos neoliberales son los que han defendido con vehemencia las "inversiones" especulativas de las empresas de inversión en la economía alemana.
Sin embargo, las "advertencias" de Koch recibieron una acogida más bien fría en Alemania. El gobierno federal dijo que estaba vigilando con sumo cuidado las inversiones extranjeras y que no había indicios de acontecimientos perniciosos que necesitaran de reglamentación protectora extra. Y, en inversiones extranjeras con efectos en la seguridad nacional, ya existen los reglamentos. El gobierno alemán, por el contrario, ha promovido la aplicación de reglas de "transparencia" a las compañías de inversión privadas, cosa a la que se oponen los gobiernos de Estados Unidos y de Gran Bretaña.
El rechazo a la "advertencia" de Koch fue claro de parte de los jefes de la industria alemana, de los patrones y de las asociaciones de comercio exterior. El presidente de la asociación de comercio exterior, Antón Börner, dijo al FAZ: ""No nos preocupa que China, Rusia y la India sean fuertes en sus economías." El auge de China, de Rusia y de la India es benéfico para la economía alemana, dijo Börner, pues abre nuevos mercados a las exportaciones. Y, "Alemania necesita no menos, sino más inversiones" extranjeras," en particular de China, Rusia y la India.
Además la respuesta más enérgica y explícita a Koch fue que a la gira a Moscú de Stoiber asistieron también nada menos que 70 de los más destacados jefes de empresa de Baviera.



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