Newsletter
Email:
Início | C & T | 40 Años en la Luna: La hora del "imperativo extraterrestre"

40 Años en la Luna: La hora del "imperativo extraterrestre"

Tamanho da fonte: Decrease font Enlarge font
Como ha ocurrido en todas las celebraciones del primer paso del ser humano en la Luna, el 40 aniversario de la misión del Apolo 11 suscita una serie de interrogantes acerca de la finalidad, no estrictamente de la conquista del espacio, cuyos subproductos están a la vista de todos, sino de las misiones tripuladas que electrizaban al mundo en la década de 1960. La respuesta a estos cuestionamientos es simple y directa, por lo menos para los que creen en un orden universal inteligible y un sentido final para el proceso evolutivo que resultó en el Homo sapiens: la extensión de la Humanidad al espacio cósmico y nuestro destino y misión como especie.

Tal vez nadie haya expresado esa poderosa idea mejor que Krafft Ehricke, ingeniero aeronáutico alemán quien fuera uno de los principales colaboradores de Wernher von Braun, el gran líder científico del Proyecto Apolo. Para él, la Humanidad tiene un "imperativo extraterrestre". En un artículo escrito en 1957, año en que la carrera espacial entre los EU y la URSS fue iniciada con el lanzamiento del satélite Sputnik 1 y cuatro años antes del inicio del Proyecto Apolo, Ehricke afirmaba:

"(…) La idea de viajar a otros cuerpos celestes refleja en el nivel más alto la independencia y agilidad de la mente humana. Expresa la dignidad final de las hazañas técnicas y científicas del hombre. Por encima de todo, toca a la filosofía de su propia existencia. Como resultado, el concepto de viaje espacial ignora las fronteras nacionales -se resiste a reconocer las diferencias del origen histórico o tecnológico y penetra en la fibra de un credo sociológico o político tan rápidamente como en la de cualquier otro".

Según Ehricke, "al expandirse por el universo, el hombre cumple su destino como un elemento de vida, dotado del poder de la razón y de la sabiduría de la ley moral en sí mismo".

Tal era la motivación que impulsaba a aquellos pioneros y, en gran medida, las centenas de miles de profesionistas de todas las áreas que trabajaban en los programas espaciales de las dos superpotencias, independientemente del hecho de que la carrera espacial de las décadas de 1950-60 se haya dado en el contexto de la Guerra Fría. Este mismo vector para el espacio -y el futuro- era también compartido por gran parte de la población mundial, que veía en la conquista del espacio el prolongamiento lógico y necesario del impulso optimista legado por la reconstrucción económica de posguerra, el cual proporcionó a la humanidad como un todo las tres décadas de mayor desarrollo socioeconómico de su historia.

Por una amarga ironía, la llegada a la luna señaló el vértice de aquel impulso y de aquella visión optimista del hombre en el universo, la cual sería cambiada en las décadas siguientes por el "pesimismo tecnológico" generado por la "contracultura" y por el movimiento ambientalista internacional, ambas creaciones artificiales de los centros hegemónicos de poder para quienes la perspectiva de progreso conjunto de la humanidad representa un auténtico anatema. La cancelación del Proyecto Apolo después de la misión del Apolo 17, en 1972, señalizó la discontinuidad de una estrategia cuya prolongación preveía todavía en la década de 1980, un aterrizaje en Marte.

En conjunto con el pesimismo inducido por la "contracultura" y el "ambientalismo", la "lógica" de la Guerra Fría prevaleció sobre la conquista del espacio, desorientando y desperdiciando con finalidades estrictamente militares una plétora de recursos humanos, físicos y económicos que podrían haber dado otra característica a los proyectos espaciales y a su impacto para la humanidad en general. El propio presidente John F. Kennedy, quien puso en marcha el Proyecto Apolo en 1961, ya tenía la intención de transformar la carrera espacial en un elemento de cooperación con la URSS, como lo hizo explícito en un discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas el 20 de septiembre de 1963. Aunque los dirigentes soviéticos hayan recibido inicialmente con desconfianza la propuesta (también rechazada por diversos sectores del Establishment norteamericano), el premier Nikita Khruschov había cambiado personalmente su postura en noviembre de aquel año, después de que Kennedy reiteró la oferta. Por ello, el asesinato del presidente, el 22 de noviembre, acabó con la posibilidad de una misión conjunta, pues su sucesor, Lyndon Johnson, se mostró mucho más susceptible a los intereses del Establishment que no tenía intenciones de dar un nuevo rumbo a la Guerra Fría.

Del lado soviético, el propio Khrushov, quien había desarrollado una especie de "relación especial" con Kennedy, no resistiría la dinámica prevaleciente y acabaría depuesto, en octubre de 1964.
Hoy, parece claro que las etapas siguientes de la epopeya espacial de la Humanidad tendrán que ser superadas en conjunto, y ya no tan solo por esfuerzos nacionales individuales. Y el próximo gran objetivo ya está en la mira: Marte, como lo fue enfatizado por varios ex-astronautas del Proyecto Apolo en entrevistas dadas a conocer durante los últimos días. En una entrevista divulgada por la revista alemana Spiegel Online del 9 de julio, el administrador del programa de la Estación Espacial Internacional, Jesco von Putkamer, otro integrante del equipo montado por von Braun en la Agencia Nacional de Aeronáutica y del Espacio (NASA) afirmó:

"(….) La era del vamos solos se acabó. El Proyecto Apolo ocurrió durante la Guerra Fría, cuando estábamos envueltos en una carrera dramática con los soviéticos. Pero mucha cosa cambió desde entonces. Dejamos de lado aquella manera de pensar en competencias y todo el mundo está invitado a tomar parte de misiones futuras. Esto ya funciona así en la Estación Espacial Internacional, donde 16 países trabajan juntos de una manera ejemplar. Creamos una especie de Naciones Unidas en el espacio.

"Marte es el planeta de nuestro destino. Existe la bien fundada esperanza de que podamos encontrar rasgos de vida extraterrestre por allá, aunque solamente sean microbios fosilizados….Pero la cosa más importante es el hecho de que, un día, las personas colocarán los pies en Marte y lo probarán. El planeta desierto rojo Marte….puede convertirse en un Marte verde, por medio de la así llamada terraforming (expresión todavía sin equivalente en español) -en otras palabras, la transformación activa de su ambiente. Si esto tiene éxito, la humanidad habrá creado para sí misma un segundo lar, para el caso de un impacto de asteroide u otra gran catástrofe que barra con la vida en la Tierra. Solamente teniendo a Marte como un planeta de reserva, la raza humana se tornará realmente inmortal".

Aunque pueda parecer ficción científica a muchos, científicos rusos y norteamericanos ya se dedican actualmente a estudiar la conversión del ambiente marciano que posibilite la habitación permanente del planeta por seres humanos.

Por coincidencia, el mismo día que se celebraba la caminata de Neil Armstrong y Edwin "Buzz" Aldrin en el satélite terrestre, se anunció el descubrimiento, en Júpiter, de una mancha del tamaño de la Tierra, probablemente causada por el impacto de un cuerpo celeste contra el planeta.

Curiosamente, en julio de 1994, en ocasión del vigésimo quinto aniversario del alunizaje, ocurrió el choque del cometa Shoemaker-Levy 9 contra Júpiter.

Aldrin, el segundo hombre en descender a la Luna, minutos después que Armstrong, ha enfatizado que un viaje tripulado a Marte puede desempeñar para la humanidad el mismo papel que la antigua carrera espacial; el de establecer una meta para las generaciones más jóvenes, que necesitan de tales objetivos. De hecho, la conquista espacial, como proceso puede ser un poderoso catalizador para una nueva actitud de cooperación internacional, la cual es imprescindible para el enfrentamiento de los grandes problemas con que la humanidad se debate en estos inicios del milenio.

PD: El costo total del Proyecto Apolo, en dólares modificados por la inflación, fue estimado en 136 mil millones de dólares, casi 50 mil millones de dólares menos que la cantidad de recursos públicos colocados por el Tesoro de EU para evitar la quiebra de la aseguradora AIG. Que el lector juzgue cual de las dos iniciativas fue más relevante para la Humanidad.

Adicionar no: Add to your del.icio.us del.icio.us | Digg this story Digg

Comentários (0 postado):

Poste seu comentário comment

  • email Enviar para amigo
  • print Versão para impressão
  • Plain text Versão texto