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El ocaso de las élites - ayer y hoy

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Tuve recientemente la oportunidad de visitar una exhibición de arte en Darmstadt, ciudad del estado de Hesse, con el título de "Rusia en 1900. Arte y cultura en el Imperio del último zar." La exhibición, realizada con la cooperación de destacados museos rusos y europeos y archivos históricos, ofrece al visitante la oportunidad de "revivir" el periódico histórico que marcó el fin del Imperio Ruso bajo el último zar de la dinastía Romanov; se trata del periodo comprendido entre 1896 y 1918.

Un sentimiento de misterio atrapa al visitante. La muestra comienza con una pintura de grandes dimensiones de Iliaron MIjailovich Prianichnikov: Día de la Transfiguración de Cristo en el Norte. La pintura refleja una Rusia campesina profundamente religiosa; una procesión campesina y un sacerdote ortodoxo que bendice a los peregrinos y a sus caballos. La exposición termina con un artículo de un periódico: aparece una foto de una habitación derruida por completo, debajo de la que podemos leer un anuncio público del "Comité Ejecutivo del Soviet de Trabajadores, campesinos y soldados" que informa que 7 de julio de 1918 el zar Nicolás II y su familia fueron ejecutados en Yekaterinburg.

Sin embargo, hay en esta exposición algo "ejemplar" que trasciende la especificidad histórica de la exhibición, -al igual que el derrumbe del "Ancien Regime" zarista. Debido a su incapacidad para enfrentar el momento histórico de las reformas inaplazables, muchos Estados de hoy, a menos que allanen el camino de las reformas económicas y financieras, dada su incapacidad de sus élites gobernantes, podrían tener que hacer frente a las consecuencias sociales de derrumbe del sistema financiero internacional, es decir, trastornos sociales, anarquía y guerras.

La exhibición muestra en una pantalla de video la "ceremonia de coronación" del zar Nicolás II y su esposa Alexandra Fedorovna. La ceremonia tuvo lugar el 25 de mayo de 1896 en la Catedral de la Asunción de Moscú. Se trata de una película única, la primera película documental que se produjo para la prensa en ese tiempo. En ella se muestra a lo más decadente de la aristocracia europea, dignatarios del Imperio ruso, seguidos de representantes de la Iglesia ortodoxa rusa así como representantes llegados de todas las regiones del imperio, todos ellos vestidos con sus trajes étnicos. Un artículo escrito el mismo día por el corresponsal del "Darmstädtler Tagblat" informa de la que se llamó la Tragedia Jodynka. El pánico estalló, durante la coronación, en una feria instalada en los campos de Jodynka, cuando una multitud que buscaba comida "gratis" murió aplastada.

El personal que elaboró la película hizo también tomas de obreros en algunas fábricas de Moscú, un contraste real con la elegancia de los vestidos de los aristócratas decadentes que disfrutaban sus te danzantes. Hay otros momentos de la exhibición en las que se siente una conmoción; cuando se ven las escenas de las películas del director Sergei Eisenstein (1898-1948) Octubre y el Acorazado Potemkin (El motín de la Flota del mar Negro en Odessa) en los que este transmite de una forma muy audaz los acontecimientos que desembocaron en la primera Revolución rusa de 1905 (lo que se conoce como el Domingo sangriento).

También su pueden observar retratos portentosos del zar Nicolás II. Su autor es el famoso pintor ruso Ilya Repin (1844-1930) quien, al igual que su discípulo Valentin Serov, fue un brillante observador y maestro de la representación psicológica e histórica de la sociedad rusa de aquel entonces. Ilya Rpin y Valentin Serov fueron profesores de arte en la Academia de artes de San Petersburgo, así como integrantes de de la colonia de artistas Abramtsevo, donde los artistas, pintores, arquitectos, artesanos y otros, analizaban y experimentaban con formas artísticas nuevas en la arquitectura, la pintura y las artes plásticas.

La exhibición presenta un periodo histórico que vivió el Imperio ruso hasta los últimos días de la dinastía Romanov, de 1896 a 1918. Es un momento de gran fermentación, tanto en el campo de la transformación técnica, industrial y económica, así como en el arte y la cultura.

El Imperio ruso llegó a su máximo poderío con el zar Nicolás II. Tenía 175 millones de habitantes. Sin embargo, no más del 12 por ciento vivía en centros urbanos. La mayoría de la gente vivía en el campo. No obstante, como pudimos leer en el catálogo, el país vivía una transformación extraordinaria; en dos décadas sucedieron transformaciones que tardaron 200 años en Europa.

Los siervos fueron liberados en Rusia apenas en 1861. Cincuenta años después, en 1909, Rusia ocupa el primer lugar en producción de granos del mundo. Se vive un periodo si precedentes, en el que se cuentan registros históricos en producción de hierro, acero y carbón, así como cosechas que superaban todas las marcas. En este imperio, que abarca un sexto de la superficie terrestre, rico en recursos naturales, tiene lugar una transformación industrial sin precedentes.

La cronología del catálogo de la exhibición ilustra esta rápida transformación: en 1892, con el famoso conde Sergei Yulyevich Witte (1849-1915), ministro de Infraestructura y Hacienda del zar Nicolás II de 1892 a 1903, se emprende la construcción del enorme ferrocarril trans-siberiano, con el que miles de campesinos se establecieron en Siberia.

Sin embargo, las condiciones sociales no se correspondían a la transformación industrial y la Rusia zarista obstaculizaba las reformas inaplazables. Mismas que exigían la mayoría de los artistas y de la inteligentsia cultural, entre ellos los escritores León Tolstoi, Máximo Gorki, Anton Chejov, los compositores Nicolás Rimski-Korsakov, Pyotr Ilich Chaikovsky, así como los filósofos Vladimir Solovyov y Pavel A. Florensky.

Por ese entonces, el 16 de enero de 1902, el gran escritor León Tolstoi envió al zar Nicolás II una carta en la que se dirige a aquel como "Querido hermano." Apremia en ella al zar a emprender medidas que "lleven la felicidad a millones de personas." Pero le advierte también que producirá "infelicidad, si continúa usted con este mismo comportamiento… un tercio de Rusia vive sometida a una estrecha vigilancia, a medidas de control, fuera de la ley." Mientras el ejército de policías -públicos y secretos- crece sin cesar, las cárceles están atestadas, con cientos de obreros presos, y muchos más condenados al exilio.

Advierte al zar que con medidas violentas "podrá suprimir usted un pueblo, pero no gobernarlo. La única forma de gobernar un pueblo es que usted se ponga al frente del pueblo y conduzca el movimiento del pueblo (…) Pero, para hacerlo, antes tiene que darle al pueblo la posibilidad de articular sus deseos y sus preocupaciones, tiene que escuchar sus deseos y sus preocupaciones y tratar de satisfacer las necesidades de la mayoría del pueblo que trabaja."

El 9 de enero de 1905 estalla el "Domingo sangriento. Ese día 100.000 manifestantes marcharon ante el Palacio de invierno de San Petersburgo, la residencia imperial del zar, con la intención de entregarle una petición: jornada de ocho horas y la libertad de elegir consejos fabriles. No obstante la magnitud de la manifestación, los guardias de seguridad se atemorizaron; hicieron fuego y dejaron más de mil muertos. Esta fue la chispa que encendió la ola de revueltas por todo el imperio que habría de terminar en 1917 en la fase final de la Primera Guerra Mundial.

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