Obama en el Cairo: Potencial parteaguas
Que Obama rompió tabúes y trasmitió un mensaje con efecto extraordinario, se pueden evaluar, principalmente, por ciertas reacciones internas de representantes del Establishment.
Tal vez el principal de estos tabúes haya sido el que hasta los comentaristas conservadores como Patrick Buchanan llaman el fin del "alineamiento automático" del gobierno estadounidense con la política exterior de Israel, el tema que provocó las reacciones más inflamadas, tanto en Tel Aviv como en Washington.
Obama fue directo. Por un lado resaltó que los "fuertes lazos de Estados Unidos con Israel son bien conocidos" e "inquebrantables," fundados en el "reconocimiento de que las aspiraciones de una patria judía tiene raíces en una historia trágica que no se puede negar."
No obstante, del otro lado, osó expresar lo que ninguno de sus antecesores en décadas había tenido el coraje de hacer: reconocer el sufrimiento del pueblo palestino y sus "aspiraciones legítimas a la dignidad, a las oportunidades y a un Estado propio." Y no se quedó en esto, resaltó que, "durante más de 60 años, han sufrido el dolor de la dispersión." Por dispersión, léase la expuslsión de los palestinos de sus tierras y propiedades, que antecedió a la creación de Israel, en 1947, conocida como Nakba -la catástrofe.
Obama fue aún más lejos al reconocer a Hamas como uno de los representantes del pueblo palestino -actitud opuesta a la George W. Bush- e instó al grupo a "reconocer que ellos tienen obligaciones." "Para desempeñar una función en la materialización de las aspiraciones palestinas, para unificar el pueblo palestino, Hamas debe poner fin a la violencia, reconocer acuerdos pasados, reconocer el derecho de Israel a existir," afirmó.
Pero, en seguida, Obama recalcó:
"Al mismo tiempo, los israelíes deben reconocer que, así como el derecho de Israel a existir no se puede negar, tampoco se puede negar el de Palestina. Estados Unidos no acepta la legitimidad de continuar con los asentamientos israelíes. Esas construcciones violan los acuerdos previos y ahogan los esfuerzos para alcanzar la paz. Es hora de que se interrumpan esos asentamientos."
La sorpresa y la furia de los cabilderos sionistas de Estados Unidos se puede medir en las palabras de la diputada demócrata Shelly Berley, que protestó: "Mi preocupación es que estamos poniendo presión en el lado equivocado de esa disputa. Me parece que los intereses de Estados Unidos estarían mejor servidos si estuviésemos presionando a los iraníes para eliminar el potencial de una amenaza atómica de este país, y menos tiempo presionando a nuestros aliados y la única democracia en Oriente Medio para que interrumpan el crecimiento natural de sus asentamientos".
Con los nuevos tiempos a la vista, la principal entidad representativa de los grupos de presión sionista estadounidenses, el Comité Americano-Israelí de Asuntos Públicos (AIPAC, siglas en inglés) se anticipó al viaje de Obama y consiguió nada menos que 329 firmas en el Congreso como endoso a una carta en la que pide que el gobierno trabaje con Israel en un ámbito "más estrecho y privado."
No fue menos relevante el otro tabú quebrado por Obama al referirse a los "derechos y obligaciones de las naciones sobre las armas atómicas" -palabras dirigidas tanto a Irán como a Israel. Primero hizo historia al reconocer la intervención directa de Estados Unidos en el derrocamiento del gobierno del premier iraní Mohamed Mossadeg en 1953: "En medio de la Guerra fría, Estados Unidos tuvieron un papel en el derrocamiento de un gobierno iraní elegido democráticamente."
Luego reconoció que Irán tiene derecho a la explotación pacífica de la energía atómica:
"Entiendo a quienes protestan que algunos países tienen armas (atómicas) que otros no poseen. Ninguna nación debería escoger que nación detente armas atómicas. Y es por ello que he reafirmado enfáticamente el compromiso de Estados Unidos de buscar un mundo en el que ninguna nación tenga armas atómicas. Y toda nación -inclusive Irán- tiene derecho al acceso a los usos pacíficos de la energía atómica, si cumple con sus obligaciones con el Tratado de No proliferación de armas atómicas (…) Tengo la esperanza de que todos los países de la región puedan compartir este objetivo".
Obama reconoció, en su reflexión sobre el pasado, que las tensiones entre el Islam y Occidente "fueron alimentadas por el colonialismo que negó los derechos y oportunidades a muchos musulmanes y por una Guerra Fría en la que países de mayoría musulmana eran, con mucha frecuencia, tratados con prejuicios y sin consideración de sus aspiraciones propias."
El último aspecto relevante de su discurso fue la admisión de los límites de la fuerza militar como instrumento de política exterior, inclusive para los mismos Estados Unidos -lo que, en gran medida, refleja la intensa pugna interna que se traba en Washington en torno de la conservación del opderosísimo complejo de seguridad nacional:
"Ahora sabemos que la fuerza militar por si sóla no resolverá los problemas de Afganistán ni de Pakistán. Por ello es que planeamos invertir 1.500 millones de dólares al año, en los siguientes cinco años, para ayudar a los paquistaníes a construir escuelas y hospitales, carreteras y negocios, y centenas de millones para ayudar a los que fueron dispersados. Por ello estamos brindando 2.800 millones de dólares para ayudar a los Afganos a desarrollar su economía y proporcionar los servicios de los esas personas dependen.
Obama recalcó también la intención de retirar todas las fuerzas militares de Afganistán y de Irak y resaltó que Estados Unidos no pretende mantener bases en ninguno de los dos países, ni exigir acceso privilegiado a sus recursos.
El periodista William Pfaff, en su comentario sobre el discurso de Obama, observó en su portal el 6 de junio:
"Esto es, con toda seguridad, un golpe tan duro para los planeadores del Pentágono como lo fue para Israel su declaración sobre la comunidad de asentados. Parecería una renuncia al programa militar estadounidense de cercar el mundo con bases estratégicas, seguido los últimos 30 años. Es una sorpresa tan grande como las declaraciones de Obama sobre Israel. Y puede ser mucho más importante para Estados Unidos y su futuro. Se espera la elaboración".



del.icio.us
Digg
Comentários (0 postado):
Poste seu comentário