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Presiones para reestructurar el orden financiero castigando la especulación

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image El presidente francés Sarkozy es uno de los líderes de la reforma financiera (www.elysee.fr)

El pasado fin de semana, el presidente francés Nicolas Sarkozy, llevando en el remolque al presidente de la Comisión Europea, José Durán Barroso, desembarcó en Washington, con la misión de convencer a su colega norteamericano George W. Bush de que se convoque a una conferencia internacional, con la finalidad explícita de iniciar una reformulación del sistema financiero global. Además de los países miembros del G-8 (que incluye a la Federación Rusa), la conferencia deberá contar con el llamado G-5 -China, India, Brasil, México y África del Sur- y, probablemente, otros países de peso económico como Corea del Sur, Australia y Arabia Saudita.

Aunque Bush escogió Washington como sede de la reunión, Sarkozy había insistido en que esta se realizara en New York, "donde la crisis comenzó", hacia finales de noviembre, cuando ya se conozca al futuro ocupante de la Casa Blanca.

Las declaraciones de los dos mandatarios evidenciaron la diferencia fundamental de todos los involucrados en la preparación de la conferencia. De un lado, con el respaldo de la Unión Europea, en especial de las economías más fuertes (Alemania, Italia y hasta el mismo Reino Unido de Gordon Brown), el presidente francés atravesó el Atlántico para pregonar la necesidad de "refundar el capitalismo" colocando las finanzas al servicio de la economía real y podando los excesos que llevaron al embrollo en curso. Hablando a la prensa después del encuentro, Sarkozy repitió lo que él y su primer ministro Francois Fillon han enfatizado desde la cumbre de los "cuatro grandes europeos", hace dos semanas: en el futuro orden económico-financiero no habrá lugar para entidades como los paraísos fiscales y los fondos altamente especulativos tipo hedge, tal y como operan hoy. Además de esto, también ha defendido una reforma del funcionamiento de las agencias calificadoras de riesgo y de los mercados cambiarios.

En abierta oposición, Bush transmitió francamente el recado de los banqueros norteamericanos, predicando la preservación de los "fundamentos del capitalismo democrático, el compromiso con el libre mercado, la libre iniciativa y el libre comercio". O sea, el disfuncional y fallido "capitalismo de laissez-faire", cuyas exequias han sido celebradas hasta en su propio país de origen, la Gran Bretaña.

No obstante, Sarkozy dio un giro resaltando una percepción creciente en Europa y en el resto del mundo: "El presidente de EU está correcto en decir que sería equivocado desafiar los fundamentos del capitalismo y de las economías de mercado, pero nosotros no podemos continuar en la misma ruta, porque los mismos problemas van a desencadenar de nuevo un desastre. Necesitamos garantizar que aquellos que cometieron los errores compartan las responsabilidades", afirmó.

En Europa, sobre todo en Alemania, Gran Bretaña y Francia, crece el número de defensores de la idea de que así como ha habido fuertes inyecciones de recursos estatales canalizados para salvar al sistema financiero, igualmente se necesitan grandes volúmenes de crédito público para ser aplicados en la economía real, con énfasis en la infraestructura.

Un ejemplo relevante de esto apareció en el artículo del 19 de octubre del editor de asuntos industriales del periódico Financial Times, Peter Marsh, significativamente titulado "Que el condimento para los bancos también sea el condimento para la industria". Dice:

"A lo largo de la última década, muchos observadores -no solo aquellos que trabajan en la industria- han sospechado que la Gran Bretaña se fue de más en el camino de poner su fe en los servicios financieros como vehículo del éxito económico….Las manufacturas responden por cerca del 14% del PIB del Reino Unido…menos de lo que en algunos otros países desarrollados, como Alemania y Japón. Incentivar esta parte del Reino Unido, S.A., sería del interés de todos y llevaría a un re-equilibrio de la producción económica, con un papel mayor para un sector que es fundamental en la creación de riqueza y se basa, en su mayor parte, en productos que las personas necesitan y pueden entender".

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